IMAGEN GUADALUPANA=CODICE

Para los indígenas era todo un mensaje llegado del cielo. En esa imagen podían ver un códice revelador de grandes verdades, al modo de la época, como un catecismo pictográfico. La lectura de esta imagen hizo que muchos abandonaran los ídolos y se abrieran a la fe católica.

–      El cabello suelto muestra que es una virgen no casada.

–      La cinta muestra que esta encinta.

–      En el centro de su grávido vientre esta la flor Nahui ollin. Signo de la presencia de Dios, que lleva en su vientre.

–      Esta de pie rodeada de sol, divinidad azteca uixilopotxli. Ella delante.

–      En el centro de la luna (mex-ico). La luna representa la divinidad texcatlipoca. Ella superior pues la tiene a sus pies.

–      Admiraban las estrellas del cielo y ella las tiene por manto, mostrando su grandeza.

–      Broche de cruz negra en la garganta, emblema de los padres franciscanos que la predicaban, por lo que da su aval a todo lo que ellos ensenan.

–      Las manos unidas significan que viene en son de paz, no teman.

–      Y cada mano de una raza, una indígena y otra blanca, unidas, mostrando su aceptación de ambos como hijos, y su deseo de que se unan.

–      La cabeza inclinada muestra que es servidora, del Señor divino que trae en sus entrañas, y de su pueblo representado en sus manos blanca e indígena.

MILAGROSA IMAGEN

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–      Foto infrarroja muestra que no hay bosquejo previo a la pintura, lo cual es inconcebible, e imposible de pintarla sin previo bosquejo.

–      Hecha de áspera fibra de agave (pitera) que dura de 15 a 30 años, y lleva ya 486 años conservándose intacta como el primer día.

–      Fue expuesta al humo de las velas por siglos sin sufrir ennegrecimiento ni deterioro.

–      Accidentalmente cayó en 1878 ácido nítrico sobre la imagen y desapareció, el que lo hizo huyo. Y milagrosamente se recupero la imagen dejando solo pequeño vestigio del accidente en la esquina superior derecha. Cuando debía haber sido totalmente quemada y destruida por el ácido.

–      Sobrevivió también del atentado en 1921 una bomba que doblo unas cruces de los lados y ella quedo intacta.

–      Las ESTRELLAS del manto reflejan exactamente como estaba el cielo en esa noche del 12 de diciembre de 1531.

–      Las flores de su vestido están ubicadas exactamente donde los volcanes de México si se superpone el mapa de México a la imagen.

–      Los colores se conservan vivos como el primer día, a diferencia de todos los cuadros de la época hechos de pintura normal que palidece, oscurece y se deteriora naturalmente. No descubren pinturas y rastros de pincel alguno en la imagen. Material desconocido.

–      Colores vivos como de alas de mariposa, que a veces se ve más azul otras más verde.

–      Han visto oftalmólogos sus ojos color miel con profundidad de ojo humano que les ha sorprendido.

–      Se mantiene a una temperatura de 36.6 grados, como todo cuerpo humano.

–      Con microscópicos de alta y moderna tecnología descubren en el ojo la escena que presencio la virgen en el momento de apareces en el ayate de Juan diego> Juan de Zumárraga primer obispo de México, y los demás allí presentes.

–      Incontables los milagros a ella atribuidos por los millones de personas que llegan anualmente a la basílica.

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ERROR COMUN: PRESUNCION

Si, aunque uno aparentemente no sea soberbio ni orgulloso, es común caer en este, que es solo una de tantas muestras de nuestra torpeza humana, que nos es común y natural, la de fiarnos de nosotros como si supiéramos todo, como si fuéramos dioses. No hablemos así nunca más. Es un grave error de presunción y torpeza.

No creamos neciamente que conocemos todo, cuando no sabemos ni el 3% de las realidades de este mundo, ni mucho menos de lo eterno. Pero solemos pensar como la rana que nació en el fondo del pozo, que eso es todo lo que existe, que no hay mas mundo que lo poquito que conoce.

Como se atreve un joven igual a sus 14 años como a sus 20 de hacer afirmaciones definitivas, como con seguridad absoluta, como si supiera todo, y al respecto de muchas cosas: tanto afirmar que el mundo es estúpido, tirando toda la cultura a la basura, como hacer lo mismo respecto de la Iglesia o incluso de Dios, afirmando que no cree en él, que es ateo, como si ya tuviera la respuesta final y definitiva, dejando zanjado el tema para siempre.

Creo que estas posturas no deberíamos tenerlas nunca: ni a los 50 ni a los 80 ni menos a los 100. Debemos ser conscientes que estamos en una situación de precariedad, de naturaleza caída, de desorden egoísta, de torpezas y pecados que nos hacen ver solo parcialmente, y lo poco que vemos lo vemos distorsionado, engañados por el mundo, el demonio y nuestra propia percepción parcial y subjetiva, naturalmente ignorante.

Seria mas sabio, sensato y prudente, mantener el oído abierto para siempre dejar entrar nuevas luces; y más importante aún, el alma y el corazón abiertos para nuevas posturas, siempre en la que debería ser natural búsqueda del bien y de la verdad, de lo mejor, de lo bueno, de lo justo….

No, ni a los 14 ni a los 30 ni nunca debe uno declararse definitivamente ateo, ni homosexual, ni comunista, ni nada. Somos seres humanos espirituales siempre en búsqueda, en necesidad de más aprendizaje, maduración y crecimiento. Y solemos aprender tropezando y cayendo, teniendo errores y equivocaciones.

El no creer es natural. Tan natural como el no ser médico. Nacemos sabiendo de nada: ni de Dios, ni de medicina, ni de matemática. Lo natural es desconocer. La fe es un conocimiento, como la medicina o la ciencia. Solo escuchando se puede llegar a conocer tanto de las cosas de este mundo como de los temas espirituales. Es cuestión de darle tiempo, de darse la oportunidad de escuchar unos temas mas para llegar a tener las convicciones de la fe, el conocimiento de Dios y el amor a Él.

No podemos valorar ni amar lo que no conocemos. Creer es cuestión de apertura y de escucha. La fe viene por el oído, por la predicación de la palabra de Dios (Rm 10,14ss). No te preocupes si no tienes fe. Solo dale la oportunidad a Dios de que se presente a ti, de que se revele por medio de la Iglesia, por medio de algún retiro, dale unos días para escucharle. Date la oportunidad. “Escúchame y tu alma vivirá” Is 55,3.

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ERASE UNA VEZ ANGELOPOLIS

En este año, para mis vacaciones, quise conocer un lugar distinto, quería encontrar algún sitio no turístico ni conocido, no frecuentado por la gente, alguna cultura diferente. Encontré en el mapa una pequeña isla remota, de la que nunca había oído hablar, Angelópolis. Parece ser que no tendría ni luz eléctrica, sin embargo, vivía allá mucha gente, y me decidí a viajar. Cuál fue mi sorpresa al saber que no había aeropuerto alguno en ese lugar, por lo que me costó mucho encontrar el modo de llegar; hasta que finalmente supe que había un barco que hacía escala allí, solo una vez al mes, y más me agradó la idea de conocerla.

En efecto era una Isla muy lejana, y el viaje fue de muchas horas, por lo que era desconocida para la inmensa mayoría de gente. Mi sorpresa al llegar fue muy grata, pues me sorprendió la amabilidad de la gente, todos me saludaban y trataban como si yo fuera de la familia.

Al bajar del barco, solo bajaron allí 3 personas más -que tenían sus familias esperándoles y les abrazaron efusivamente al verlos- y los demás seguían para otro destino en el barco, que zarpó de inmediato al bajar nosotros.

Los que me vieron desembarcar, al verme desconocido, me vinieron a preguntar si conocía a alguien de la isla y les dije que no, por lo que todos quisieron recibirme en sus casas para dormir. Al principio les dije que no hacía falta, que buscaría algún hotel, por lo que se pusieron a reír, diciéndome que no había ningún hotel en esa isla, pero que no me preocupara, pues me sobraría hospedaje, ya que a casi todos les daría gusto hospedarme en su casa. Así que no me quedó más remedio que aceptar la invitación de una de las personas que amablemente me acompañó a su casa.

Lo primero que me llamó la atención es la tranquilidad impresionante del lugar. Solo oía el ruido de las olas y algunas voces de gente platicando. No había calles pavimentadas, pero había árboles y vegetación exuberante por todas las calles, pájaros hermosos y animales sueltos y encerrados a la vista de todos al pasar por las calles.

Pregunté a las dos señoras que me acompañaban si no tenían vehículos para trasportarse y me dijeron que no, que no les hacía falta, pues podían llegar caminando a la mayoría de lugares con facilidad, y para distancias más largas usaban la bicicleta o animales de carga, tales como burros o caballos.

Observé que no había postes de luz ni cables por ningún sitio; no podía creer que fuera cierto lo que había leído en aquel artículo y le pregunté: “¿no tienen luz eléctrica?” A lo que me respondió que no, pues sería muy costoso conseguirla desde tan lejos, y en alguna asamblea de las poblaciones de la isla decidieron seguir así, pues temían perder la paz que estaban disfrutando así.

Era ya sábado el día que llegué, y después de comer me dijeron que dos horas después empezaba la misa, lo que me impresionó y me alegro, pues no sabía si allí habría llegado el Evangelio de Cristo. Le pregunté que donde quedaba la iglesia y le dije que nos veríamos allá, pues quería dar una vuelta por el pueblo.

Salí a caminar, y disfruté el paseo como nunca, el clima agradable, el sonido de las olas; montañas que acababan en el mar, vegetación hermosa y toda clase de flores y de aves me tenían extasiado. Pero no fue eso lo más bello que conocí en Angelópolis; lo más sorprendente de todo no fue para mí ni la falta de luz eléctrica, ni la hermosura de la isla; lo que me cautivó fue su gente.

Nunca había encontrado gente tan amable y generosa; todos los que me veían al pasar por las calles me preguntaban con toda confianza que de dónde era, que de dónde venía, que si ya estaba hospedado, y me invitaban a pasar a sus casas a tomar un té o un café.

Obviamente no podía aceptar todas las invitaciones que me hacían, pero en una de las casas lo acepté y pase. Se pusieron felices de que pasara a su patio, tenían gallinas, conejos y huerta donde cultivaban sus alimentos. Y me quisieron ofrecer el postre típico del lugar, y bizcocho delicioso con sabor a limón.

Quisieron que lo tomara con el café, pero me impresiono que, cuando iba a llevar el café a mi boca me dijo: “espere, demos gracias a Dios primero”, y empezó a orar como si hablara con su mejor y más querido amigo, dijo algo así: “Querido Padre, Jesús, Espíritu Santo, te doy gracias sobre todo por esta visita que has traído hoy a mi casa. No tengo con que pagarte tanto amor, y sé que no lo merezco, pero te agradezco te has dignado visitarme por medio de este hijo tuyo, a quien tanto amas, te pido que su corazón también te alabe y viva siempre lleno de tu amor y de tu paz. Gracias por este sustento de nuestro cuerpo y alma y pedimos también por aquellos que no lo tienen. Amen”.

Yo quedé feliz de ver que gran fe y amor sentía por Dios y por mí. Y empezamos a compartir ese rico café con pan, ella y sus 4 hijos, que también estaban felices de mi visita y preguntándome muchas cosas del lugar del que yo procedía.

Después Salí y me dijeron que esperaban verme después en la misa. Así seguí disfrutando mi paseo, y saludando a todos los que me saludaban y me preguntaban al verme. Hasta que llegué a la Iglesia.

La Iglesia era enorme y hermosa. Al acercarme vi al sacerdote hablando con gente en la entrada. Al verme se sorprendió por ver que no era cara conocida y me vino a preguntar que cuando llegue, que donde iba a dormir, y también me ofreció hospedaje con él en su casa, pues eran 3 sacerdotes que vivían juntos. Me contó que atendían las diversas iglesias de la Isla; al día siguiente también irían en bicicleta a las otras poblaciones para las celebraciones dominicales. Yo le agradecí, le dije que ya tenía el hospedaje por hoy, y él me invitó a ir con él al día siguiente a las poblaciones vecinas para las misas, me ofreció su caballo para moverme y poder conocer todo cuando quisiera, lo cual acepté con gusto.

El templo, pese a ser tan grande, se llenó a rebosar. El coro canto cantos hermosos de alabanza y gratitud a Dios, cantos que no conocía en absoluto y que todos cantaban con alegría enorme.

Al concluir el canto de entrada lo primero que hizo el sacerdote fue presentarme, quiso que fuera al micrófono y dijera a todos algo de mí, de donde venia, y cuanto pensaba quedarme, etc.… yo me presenté y después el sacerdote les pidió a todos: “Por favor, den gracias a Dios por este hermano nuestro que acaba de llegar y no tiene acá más familia que ustedes. Por favor, que no le falte un techo para quedarse en las noches ni alimento para su cuerpo y su alma. Invítenle a rezar con ustedes y a comer cuando puedan, llévenle a conocer los lugares más bonitos de nuestra isla, que se siente feliz de haber llegado y que salga de aquí más lleno del amor de Dios”.

Yo no podía creer lo que oía y lo que veía, pues los rostros amables y sonrisas de amor con las que la gente me miraba, como queriendo hacerme sentir bien y queriendo recibirme en sus casas; yo estaba abrumado de asombro; era palpable el amor de Dios en todos ellos.

Después de las lecturas el sacerdote invitó al que quisiera compartir alguna reflexión de la palabra de Dios. Y con espontaneidad empezaron uno tras otro a compartir lo que entendían que el Señor les quiso decir por medio de esas lecturas. Después de casi una hora de reflexiones nuestro corazón estaba lleno de la luz y sabiduría de Dios, tanto que hubiéramos querido que ese momento no acabara, pero el sacerdote dijo que era suficiente por hoy, recogió con su reflexión y nos invitó a hacer oraciones de intercesión espontaneas.

Todos con confianza comenzaron a pedir por familiares, por enfermos, por el mundo, por la paz, por el alimento, por todos, incluyéndome a mí, varios pidieron por mí. Siguió la misa, no creo que quedara nadie sin recibir el cuerpo de Cristo. Luego al salir muchos me vinieron a agradecer la visita, la asistencia a la misa, y me invitaron a sus casas.

Pase un mes en Angelópolis, pues no pasaba el barco sino una vez al mes, y puedo decir que fue el mejor mes de toda mi vida; mi familia creció, puedo decir que todos me trataron como parte de sus propias familias; quisieran que me quedara a vivir allí, me despidieron con lágrimas, y yo también lloré, pues llegué a tener mucho afecto por la bella gente con la que conviví en ese mes. Muchos me llevaron a conocer lugares, a trabajar con ellos, incluso acompañé a los sacerdotes a los pueblos, vivimos fiestas, bautizos, funerales, con una fe irradiante y contagiosa.

No había conocido gente tan amable en mi vida, tan creyente, pues trataban a Dios realmente como parte de sus familias y de sus vidas; oraban cada día lo primero al levantarse, leyendo algo del evangelio y compartiendo lo que entendían de el en familia. Luego desayunaban en familia y se iban a sus tareas y trabajos, unos a cuidar sus animales, otros sus huertos, otros los arboles del interior, donde tenían muchos frutales, otros se iban a pescar, etc. Nadie diría que les faltara algo. Convivían unos con otros todo el tiempo, como si fueran todos de una misma familia, pues se conocían y se trataban como tal.

Por supuesto que no vi ni una sola cerradura en las casas. Cuando alguien necesitaba algo llegaba a casa de cualquier vecino y se lo pedía; ya sabían que podían contar con ellos para todo. Yo lo disfruté enormemente.

Un día me llevaron a la montaña donde vi aves hermosas con cantos divinos, flores de colores que nunca antes había visto, procuré ayudar siempre en lo que pude en el cuidado y poda de los árboles. Otro día me llevaron en lanchas rústicas a pescar con redes. Otros días a pasear. Llegamos a ver cascadas y ríos divinos donde pudimos bañarnos y pasarlo bien.

Regresé para contarlo, para dar testimonio de que es posible vivir de manera diferente, pues fui testigo de que un mundo feliz es posible. Ahora que estoy de regreso me pregunto cuál será la clave de esa bondad y amor de la que rebosan esas personas, y mi conclusión es clara y contundente: Esto no sería posible sin la presencia de Dios, sin la fe y el amor a Dios, pues Él es el manantial de amor del que se llenan a diario, para salir a amar a sus prójimos.

Sin el amor de Dios en ellos, aun en esa isla paradisiaca e incomunicada, estoy convencido de que no podrían vivir sin cerraduras, y de que no faltarían los conflictos que trae a todo el mundo la soberbia, la envidia, la ira, y el desorden egoísta de los hombres.

Si, en efecto, es Dios el que hace eso posible. La fe que se contagian mutuamente, fortaleciéndose unos a otros a diario. La fe en la que se crían, pues sus papas se las inculcan desde pequeñitos y es para ellos el ambiente normal, en el que Dios es parte de sus vidas cotidianas y de sus familias.

Tanto me gustó, que salí de allí solo para reportarlo, para dar mi testimonio al mundo, y ojalá divulguen esto por todas las redes posibles, pues de mí tal vez no volverán a saber, ya que no veo la hora de que pase el mes para tomar el siguiente barco a Angelópolis. Ya tengo mi equipaje hecho y para allá me voy a vivir hasta que Dios diga. Allá dejé mi familia, hermosísima y enorme familia, con la que deseo vivir, sobre todo por el bien que hace a mi alma, pues mi fe creció como nunca antes, y quiero seguir contagiándome de la santidad de todos ellos, para poder luego salir a procurar lograr algo así en otros pueblos y entornos.

Si nos preguntamos cómo ha podido ser que se dé algo así en pleno siglo XXI creo que la respuesta también es evidente: su incomunicación. El hecho de ser una isla remota y sin luz eléctrica les ha privado de algunos adelantos de la tecnología, pero también los protegió de toda la basura y cizaña que se propaga por medio de esas tecnologías, no siempre usadas para lo bueno, sino que con mucha frecuencia usadas para lo malo.

Allí no saben de drogas, ni de alcohol, ni de pornografía, ni de infidelidad. Así eran comúnmente muchos pueblos en siglos pasados, antes de que llegaran las nuevas ideologías, que se propagaron como pólvora con las tecnologías, para contaminar con sus mentiras y engaños a mucha gente. Esta isla en una muestra del efecto nocivo de muchas cosas de este mundo actual. Reflexiona si te gustaría vivir más en la Todolandia actual o en Angelópolis.

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¿Se trata de ser feliz?

No, no es esa la principal finalidad de nuestra vida, pese al continuo bombardeo de esos mensajes que recibimos constantemente por todos los medios y redes sociales.

Para el que tiene el horizonte en la tumba, puede que sí, que su lema sea: comamos y bebamos que mañana moriremos. Pero no piensa así el que tenga un poquito de fe, pues no es eso lo que JS nos enseno, ni a lo que él se dedicó.

No hagamos un fin de lo que es un medio. Esta tierra, nuestro cuerpo, nuestra salud, son medios, no fines en sí mismos; es camino hacia la vida eterna, valor infinitamente superior a todo lo pasajero y temporal. Por ello la finalidad de nuestra vida no puede estar en nada de este mundo, ni en la salud ni el propio bienestar, sino en tomar el camino que Dios quiere que tome, vivir mi vocación cristiana, pues solo así estoy en el camino que lleva al único fin y sentido de esta vida: llegar a la salvación eterna, al Padre.

Si no logro llegar a esa meta, la vida habría sido un fracaso total, sin importar si tuve éxitos humanos o fracasos, si tuve dinero o no, si fui feliz o no, si satisfice mis pasiones e instintos, llenándome de placeres o si viví en la enfermedad y dolor, si viví 10 anos o 90. Si todo acaba en la tumba, de nada sirvió nada de lo vivido. Se esfumo como las letras en la arena al soplo del viento.

Pero si logro llegar a la meta final, a la salvación eterna, logré la finalidad única y verdadera del paso por esta tierra, no importa si fueron 10, 40 o 90 años, no importa si sufrí, ni como sufrí, no importa nada más.

No hemos de dejarnos engañar tan fácil por los mensajes del mundo actual que no se basan en la fe sino en los engaños del enemigo y en el propio desorden egoísta, invitando siempre a endiosarte a ti mismo, a hacer lo que te nazca, engordando así el ego, buscando placeres y haciendo del gozo pasajero el principal fin de esta vida. Falso. Ese falso fin te desvía del verdadero sentido de tu vivir en este mundo: construir el Reino de Dios, con Cristo, con su Iglesia, transformarte en amor, no vivir para ti mismo sino para los demás, darte como Cristo y como los santos, para el bien del prójimo. Ese es el fruto que Dios espera de ti, para el que te da la vida cada día.

La desperdicias cuando vives solo para ti, cuando te endiosas y no te dejas iluminar por la palabra de Dios ni te dejas guiar por el Espíritu Santo. Es el peor desperdicio y fracaso de vida, digno de verdadera compasión, pues queda truncada, subdesarrollada, en la inmadurez del egoísmo, del egocentrismo, de la indiferencia, sin pensar en los demás, prefiriendo tirar el dinero en casinos, lujos, barcos, antes que en hijos de Dios necesitados de lo más básico. No vive su dignidad de Hijo de Dios, esta lejos de su identidad divina, de ser imagen de Dios amor, pues quedo herido por la serpiente, el diablo que ciega y separa de Dios, que cierra al amor.

Lamentablemente es una epidemia generalizada en la actualidad, incluso dentro de la iglesia, pues los creyentes han quedado en una superficialidad pasmosa, pues no han recibido ni la catequesis básica. Y viven expuestos a los mensajes y engaños del mundo y del diablo que son constantes por todos los medios y películas, generando mentalidad y modos de pensar, y llevando a todos a buscar solo valores pasajeros, tras el ídolo dinero, salud, placer, poder… incluyendo buena parte de la Iglesia.

Realmente triste realidad, pues muchos son los que viven obsesionados con estos falsos pastores, que les privan del buen pastor, falsos dioses que les apartan del verdadero. Obsesionados con la salud del cuerpo, ignorando y descuidando la del espíritu, que es lo eterno. Obsesionados con el placer del cuerpo y privándose del verdadero gozo, fruto del Espíritu Santo.

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NADIE PUEDE COMER POR TI

Tu conocimiento depende de ti. Lo que vas a conocer y a ignorar es decisión personal de cada uno. A lo que quieres dar atención y lo que decides ponderar y rumiar para asimilar determinará tu crecimiento, pues solo te dará musculatura y fuerza el alimento que asimiles. Igualmente, para el alma, solo lo que rumias en meditación y oración lo que estudias, relees y ponderas es lo que pasara a ser conocimiento asimilado que forma tu modo de pensar, tus ideas y por ende tus criterios y valores.

Nadie puede hacer esto por uno, como nadie puede comer por uno. Cada uno decide por sí mismo lo que come y lo que no, lo que quiere aprender y lo que no. Yo puedo darte mis ideas una y mil veces, con grandes argumentos y ejemplos, pero no puede transferirlas a tu mente, eso dependerá de ti. Si quieres que pasen a ser parte de tu modo de pensar, de tu mentalidad, tendrás que pensarlas por ti mismo, una a una, rumiarla, criticarla, contrastarla, a ver si llega a entrar y a ser parte de tus convicciones o si no hay los argumentos o luces suficientes para que te convenza.

Los conocimientos para ser recibidos requieren siempre de bases y conocimientos previos, que no siempre se tienen. No podemos aprender lo del cuarto nivel sin pasar por el segundo y el tercero. Se requiere ese proceso y esto requiere paciencia de todos para con todos, pues todos estamos en distintos niveles y por ende en distintas capacidades.

Nadie puede meditar ni asimilar por ti. Nadie puede tener luz por ti. Por eso las doncellas sensatas no pudieron dar aceite a las insensatas, porque cada uno ha de lograr el propio combustible para su lámpara, para su fe, para su entendimiento, para sus convicciones. Nadie puede transferirte las suyas; cada uno a de conseguir su propio aceite para estar preparados con las lámparas encendidas cuando llegue el señor.

La llave con la que otro va a entrar es distinta de la que yo necesitaré para entrar, pues cada uno somos diferentes y accedemos a Dios de modos diferentes, cada uno desde su propia personalidad y talentos. Cada uno ha de esforzarse por encontrar su modo de asimilar la sabiduría de Dios y su propio modo de encender su lámpara de la fe.

Mat 25,1. Escuchen, pues, lo que pasará entonces en el Reino de los Cielos. Diez jóvenes salieron con sus lámparas para salir al encuentro del novio.

Cinco de ellas eran descuidadas y las otras cinco precavidas.

Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite consigo.

Las precavidas, en cambio, junto con las lámparas, llevaron sus botellas de aceite.

Como el novio se demoraba en llegar, se adormecieron todas y al fin se quedaron dormidas.

Al llegar la medianoche, se oyó un gritó: “¡Viene el novio, salgan a su encuentro!”

Todas las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.

Entonces las descuidadas dijeron a las precavidas: “Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.”

Las precavidas dijeron: “No habría bastante para ustedes y para nosotras; vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes.”

Mientras fueron a comprar el aceite, llegó el novio; las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron las otras jóvenes y llamaron: “Señor, Señor, ábrenos.”

Pero él respondió: “En verdad, se lo digo: no las conozco.”

Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora.

 

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MI CREDO

CREO en Dios, que crea todo y da vida. Nada tendría explicación ni sentido sin él. Creo que se reveló como amor y que nos hizo a su imagen, por lo que nosotros estamos llamados a ser amor, como Él es amor.

Creo que esto es imposible para nosotros, pues nuestra naturaleza caída y herida por el pecado tiende a lo contrario del amor verdadero, al egoísmo, a la soberbia, avaricia, ira, etc. Ser amor es nuestra nueva y verdadera identidad, dada por Dios en el bautismo, en el que nos regala el poder ser sus hijos, el poder tener su amor en nosotros -su Espíritu Santo- y así liberarnos de las ataduras del pecado.

Creo que Cristo vino a salvarnos del pecado y de la muerte. Al igual que no podemos liberarnos de la muerte, tampoco del pecado. Solo JS quita el pecado del mundo y es lo que vino a hacer, mostrándonos el camino a seguir, el de la santidad, el que lleva al Padre, a la salvación y Vida eterna.

Él es mi dador de vida, en abundancia, divina, espiritual, eterna, y quiere que la invierta primero que todo en vivir la santidad, en lograr un corazón libre del pecado, trasformado en amor, que se da, impulsado por su mismo amor que es el Espíritu Santo en mí. Es así como recibo la Vida que vino a darme.

Creo que Cristo quiere vivir en mí y servir a los demás y darse a conocer por medio de mí. Quiere que ame con su amor y que ayude a los demás en todo lo que pueda como él lo hizo, física, moral y espiritualmente. Quiere que yo sea su embajador, que le deje vivir en mí, que asimile toda su sabiduría y mentalidad para no temer a los que matan el cuerpo y entregar mi vida por amor, por el prójimo, como El mismo lo hizo.

Creo que esto es imposible para el hombre herido por el pecado, pero es posible si me abro a Él y a la guía y acción de su Espíritu por la fe, a diario; Alimentando mi alma con la oración y los sacramentos.

Creo que sin El en la mente y corazón el ser humano es el más digno de compasión, desorientado, incapaz de liberarse de la esclavitud de su propio pecado, torpeza e ignorancia, incapaz de levantarse del suelo, como ave con una sola ala; sin El no razonamos bien y quedamos en nuestra ceguera.

Creo que Cristo quiso fundar la Iglesia sobre la roca de Pedro, pues quiso revelarse y darse a nosotros siempre por la mediación humana, “con lazos humanos nos atrae hacia El”. Así empezó a revelarse desde Abraham y por los profetas hasta que culminó haciéndose hombre el mismo en Cristo, y después quedando en su Iglesia, para seguir actuando humanamente, de modo visible, audible, tangible, por acciones y palabras, en especial por los sacramentos que lo hacen presente a Él.

Creo que JS se identificó con su Iglesia: quien la persigue, está persiguiendo a Cristo, como le dijo a Saulo cuando perseguía a los cristianos. Quien la rechaza lo rechaza a Él, como dijo a sus discípulos. Quiso continuar dándose por esta mediación humana, frágil, torpe y pecadora, para que todos procuremos ser mediación suya, pese a nuestra fragilidad y pecado, pero siempre en la comunión eclesial, en la barca de Pedro.

Creo que la Iglesia, que somos todos los bautizados, existimos para evangelizar, pues “¿Como creerán si no se les predica? ¿En quién creerán si no se les anuncia?” La fe viene por la predicación de la palabra de Dios.

Creo que Cristo nos entregó a su propia Madre la Virgen María como madre nuestra y a nosotros nos encomendó a ella como hijos, por lo que podemos contar con su compañía, apoyo y amor materno a cada paso de nuestra vida, así como también con la amistad, intercesión y apoyo de todos los santos que están en el cielo.

Creo que el Diablo, enemigo de Dios y de los hombres, homicida desde el principio y padre de la mentira, ronda como león rugiente buscando sembrar su cizaña, llevando perturbación y engaño a todos los que puede, para apartarlos de Dios y para ofenderlo. Nos quiere esclavizar de todo mal.

Y creo que JS vino a liberarnos del pecado y de la muerte, y también del poder del maligno, y a darnos el Espíritu Santo que nos salva y nos da la libertad de hijos de Dios, para llevarnos en su Iglesia por los caminos del crecimiento en el Amor hasta el Padre del Cielo, a la salvación y Vida eterna.

TE INVITO A TB HACER TU REFLEXION SOBRE LO QUE CREES DE VERDAD, LO QUE PUEDES DECIR DE CADA PERSONA DE LA TRINIDAD Y DE LA IGLESIA.

 

 

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ÉRASE UNA VEZ TODOLANDIA

En estas vacaciones quise hacer un viaje, y encontré por internet un destino no muy frecuentado pero que yo quise conocer. Fui a Todolandia, un país lejano y un tanto extraño; me encontré con gente peculiar.

El primer día bajé al restaurante y me atendió una mujer, pero cuando me habló me sorprendió su voz de hombre, por lo que supuse que era un hombre vestido de mujer. Luego me saco conversación y el mismo me dijo que era un hombre, pero que unos días le gusta sentirse mujer y vestirse como tal, pero me aseguro que al día siguiente ya lo encontraría como hombre, pues ya lo tenía planeado así.

Al rato se sentó en mi mesa uno que me dijo que es polígamo, tiene 15 mujeres, y quiere que reconozcan su derecho. “Pronto descubrirán el gen que le hizo así” me dijo convencido, “pues así nací yo”; y por eso me habló para pedirme apoyo con mi firma y yendo al plantón. Se quiere comer a todas, y quiere que todos le acepten y respeten así. Conversando más a fondo me contó que sale con amigos que tienen ese mismo gen, pero que tienen ese deseo “natural y respetable” de atracción a todos los seres vivos, sean niños, hombres, mujeres o animales, y que forman un club que piden se reconozcan sus derechos.

Después salí al parque a pasear. Encontré a uno golpeando a todo el que pasaba. La gente se tenía que alejar de él, pero se vino contra mí y después de insultarme y golpearme quiso hablar conmigo. Yo me sorprendí y me asusté, pero quise escucharlo. Me dijo que él era así y pide que se le respete su ser agresivo y violento, algunas veces, dijo que ha llegado incluso a matar.

Me dijo también que quiere que la constitución reconozca su derecho a ser así y que todos toleren su agresividad: “Cada uno tiene derecho a decidir por si mismo”. Dice que es su vida y no quiere que lo discriminen por sus preferencias ni por su forma de ser. “En este mundo hay muchos intolerantes y homófobos que no saben aceptarlo a uno como es”, agregó.

Salí de ahí pues no podía creer lo que estaba oyendo y me fui a otro lugar a sentarme y a tomar un café. Una mujer un tanto extraña me asombró cuando se me acerco y me dijo: “Soy una osa panda”. Parecía convencida y quería ser tratada así, como osa. Y se ofende y se siente víctima de maltrato y falta de respeto a sus derechos porque la mayoría no quiere aceptar ni creer que ella es una osa. “Son homófobos”, dice, “no saben respetar”.

Después me subí al autobús para dar una vuelta por la ciudad y se sentó a mi lado un ciego que comenzó a conversar conmigo. Cual no fue mi sorpresa, cuando me dice que está reclamando su derecho a ser piloto de avión o de autobús. Se siente ofendido, maltratado y discriminado porque no le otorgan ese derecho.

Yo ya estaba asombrado, preguntándome que sería lo que pasaba en ese lugar, pues no encontraba gente normal. Cuando regresé al hotel fue ya el colmo. Estaba en recepción fumándome un cigarro, cuando un hombre se me acercó pidiendo que le ayudara en su campaña para que le permitieran ser madre, pues se sentía discriminado por no poder parir un hijo, que era el sueño de su vida.

Yo asombrado le dije que eso no iba a ser posible, pues solo las mujeres nacen equipadas para eso. “Tú no tienes los órganos necesarios para dar a luz”, añadí. Pero el insistió: “El gobierno invierte en muchas otras cosas de menor importancia. Creo que debería invertir en la investigación y avances médicos y científicos para hacer posible este sueño, pues es injusto y me siento discriminado por esto”. Y me pidió el apoyo para unirme a él y a todo un grupo que está haciendo marchas para pedir que se defiendan sus derechos reproductores. De hecho, llegó otro de sus amigos que ya tenía la pancarta escrita para el plantón ante la sede del gobierno: “Mi cuerpo, mi decisión, mis derechos”.

Yo no aguanté más en ese pais. Me levante rápidamente recogí mi maleta e hice el check out del hotel y tome el primer vuelo que pude.

De regreso a mi casa quise saber que sería lo que pasaba en Todolandia, e investigando me di cuenta de que la causa de tanto caos y confusión habían sido los medios de comunicación, pues aquel país estaba incomunicado con el exterior, y por el contrario recibían una mentalización constante que solo sembraba en ellos confusión y desorden; pues habían otorgado otros muchos supuestos derechos absurdos del estilo, como al suicidio asistido, al aborto, a la eutanasia, y cosas así.

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